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Introducción de Historia Para Tres

 

 

Así empieza la Introducción de Historia Para Tres

 

Al fin en tierra, después de tantas horas de vuelo solo deseaba llegar al hotel. Ansiaba una reconfortable ducha y dormir un día entero. Pero antes…

Los pasillos repletos de personas que, al igual que yo, desembarcaban. Largas colas mal alineadas avanzaban con lentitud para enseñar los pasaportes. Caras de cansancio, agobio y alguna que otra sonrisa entre los pocos niños que había.
Al salir del aeropuerto descubrí otra ciudad gris más. La climatología se confabulaba en mi contra. ¿Por qué siempre tenía que llover en estos viajes?

Otra espera más para el taxi… Repasaba la agenda en mi mente, cuando llegó mi turno.
Un vehículo cómodo y espacioso (no recuerdo ni la marca ni el modelo). Mi equipaje: una pequeña maleta negra de ruedas. Nunca me separo de ella, por eso va sentada a mi lado en vez de en el maletero. El conductor, un hombre. Un rostro sin importancia que mi memoria no ha retenido. Sí su voz, su pronunciación arrastra demasiado la ese. Tras la ventilla veía las imágenes típicas de las grandes ciudades. Calles abarrotadas de gente de todo tipo, escaparates llenos de luz y colores anunciando lencería, tecnología… ¿Qué se podía esperar de un 24 de diciembre? Solo la víspera de Navidad reunía a tantas personas fuera de casa, pese a la constante lluvia y los ensordecedores truenos.
Una vez me acomodé y con los auriculares puestos para escuchar música, encendí la tableta; lo bueno de aquellas ciudades: la wifi gratuita. Compromisos, reuniones, dos almuerzos, tres comidas, cuatro cenas, con seguridad alguna salida nocturna… Todo calculado y encajado de forma meticulosa en los seis días que debía permanecer allí. Incluso, la caravana de coches se reflejaba con el trazo de una línea roja del aeropuerto a mi primera visita. Tiempo estimado: 2 h. 30 min.

introducción de Historia para Tres

#BukusCE

El trayecto, cómodo pero aburrido. El paisaje pasó de las amplias autovías, al centro bullicioso y colapsado para acabar en un barrio periférico de alto standing. Amplias e interminables calles de aceras anchas y arboladas. Edificios majestuosos, iconos de una época solo apreciada por los estudiantes de arquitectura.

— Hemossss llegado.

Recuerdo la mano de hombre al coger la tarjeta de crédito. Piel seca, nudillos agrietados, uñas mal cortadas y un par de ellas con suciedad debajo. Un ligero escalofrío sacudió mi cuerpo cuando me rozó al devolvérmela.
El frío, el viento y la lluvia me envolvieron nada más salir del taxi. Una agradable sensación de libertad.
Había llegado a mi primer destino. Tras subir los cinco escalones de mármol de la entrada, me encontraba delante de una magnifica puerta de madera de formas redondeadas y grandes vidrieras, adornadas con motivos forales con el pomo hecho de hierro forjado en forma de dragón. Al entrar lo que más me impactó fue la luz: cálida y acogedora, y después el olor. La librería poseía una fragancia dulce, mezclada con el olor a papel antiguo y cuero, sobre todo a cuero…

Al fondo, en un rincón se hallaba lo que venía a buscar. Ni siquiera el tintineo de la campanilla de la entrada había conseguido que levantase la vista de los papeles que leía.

 

Continua en … Historia para Tres, la novela

Raquel Guillén

 

 
Booktrailer de Historia para Tres, novela de tres relatos cortos
 

 

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