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El pequeño libro de la superación personal

Después de un largo parón, ajeno a mi voluntad, retomo la web.

¡Qué curiosa es la vida!
Cuando crees tener todas las respuestas, te cambian las preguntas. Por eso no es casualidad el título con el que regreso a este canal. Vuelvo con una reseña diferente de un libro peculiar. Y digo “peculiar” porque creo que él me encontró a mí y no al revés. En el primer barrido que hice sobre las estanterías de la librería, su forma y color atrajo mi atención. ¿Lo elegí yo? ¿Me eligió él?

El-pequeño-libro-de-la-superacion-personal¡Qué curiosa es la mente humana!
Cuando nos sentimos perdidos, nos aferramos a lo primero que reconocemos ya sea una imagen, una sensación, un olor… que nos abstrae del presente y nos transportar a una época mejor. Supongo que es ese instinto de supervivencia, arraigado en el cerebro de todo ser vivo, lo que nos insta a perpetuar nuestra propia conservación.
Soy agnóstica en un 99,9 % de las ocasiones pero, en este caso, mi 0,1 % me atrajo hacia un objeto que no veía desde mi infancia. El recuerdo de un libro similar sobre la mesita de noche de mi abuela y la evocación del sonido de su voz cuando leía sus pasajes para mi bisabuela, frenó en seco, durante unos segundos, mi acelerada vida.

 

¡Qué curiosos son los recuerdos! Sobre todo los que pertenecen a la infancia.
La familiaridad de su forma, tamaño y color hizo que lo sacara de su emplazamiento. Esa fue la primera señal. Los libros no se tocan, se observan desde una distancia prudencial puesto que, algunos, tienen un poderoso efecto. Hay libros que son capaces de introducirse en tu mente con solo leer la sinopsis y dejarte ese anhelo que solo cesa con su lectura. La segunda señal de mi subconsciente fue el hecho de que acercara sus páginas para olerlas.
Hay personas que no reaccionan a la lignina, yo no soy una de esas personas.

¡Qué curiosa es la forma en que reaccionamos ante estímulos determinados!
Alguien dijo una vez que somos el cúmulo de experiencias vividas. Paradójicamente, el título de dicho libro hizo que lo depositara de nuevo en su estratégico lugar. Mi lado racional anuló al emocional. Educada en la ferviente convicción que pedir ayuda es un símbolo de debilidad, los patrones de conducta actuaron de inmediato.

¡Qué curioso es el ser humano!
Dos vueltas más sirvieron para que retomara el libro. Su impronta ya estaba grabada en mí.
La suma de acontecimientos vividos estos últimos meses, difíciles para mí, hizo que saliera de aquella librería con el Pequeño libro de la superación personal de Josef Arjam bajo el brazo.
Que un extraño, desde las páginas de un libro, me enumere 100 razones para volver a ser feliz, me disgusta. No por el contenido del libro ni por la forma en que está escrito, sino por necesitar que me recuerden algo tan trascendental. Sin embargo, una vez liberada de los prejuicios de mi propia conciencia, he de decir que el Pequeño libro de la superación personal es una lectura amena y muy ágil. Entre sus 415 páginas puedes sumergirte en mil y un recuerdos ya que cada uno de 100 capítulos, todos encabezados por títulos de efectos motivadores y acompañados de una ilustración junto con una pequeña explicación y anécdota relacionada (similar a la estructura de las parábolas del Nuevo Testamento),  te trasportan a ese justo instante que necesitas rememorar.

El pequeño libro de la superación personal

 
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En el Pequeño libro de la superación personal de Josef Ajram se exponen solo 100 razones para reflexionar sobre tu vida y cuestionarte sobre el camino que has elegido. Solo tienes que detenerte un segundo para contestar esa pregunta que ensombrece tu plena felicidad. ¿Estás donde quieres estar?
Yo no. Por eso sé que aquí empieza un nuevo camino.
Cada persona es un mundo por su singularidad y complejidad pero, pese a no ser lectora de libros de autoayuda o motivación, he encontrado esta lectura reconfortante. Gestionar emociones no es tarea fácil por eso, de todas las razones expuestas por Josef Arjam, me quedo con esta para hacerte reflexionar…
 
 
 
 

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