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el aroma de los libros

El aroma de los libros. Lignina

¿Quién no se ha dejado seducir por el aroma de un libro?
Ese olor a nuevo, que se desprende de los alineados inquilinos de las estanterías o de sus estudiadas poses en los escaparates de las librerías, es en esencia: la mezcla de las substancias adhesivas del proceso de encuadernación, la composición química de la tinta y las diferentes etapas de blanqueado a las que se somete el papel. Todo ello crea en nuestra mente, la agradable sensación de “libro nuevo”, disparando en nuestro organismo los niveles de serotonina.
¿Qué difícil resulta volverlo a dejar en su lugar una vez tocado, hojeado y olido?

Pero no solo lo nuevo nos atrae. ¿Cuántas veces te has quedado absorto en las misteriosas  tonalidades ocres de las páginas? Esa paleta de amarillos nos indica la edad. La lignina (lignum, madera), polímero presente en la formación de las paredes celulares vegetales, es una de las causantes tanto de su olor, como de su coloración. Con el tiempo la celulosa de las hojas se descompone, liberando la lignina que se vuelve volátil y deja una fragancia similar a la vainilla.

Más allá de la percepción sensorial, un libro siempre huele a fantasía, a misterio, a ilusión, a tarde de domingo lluviosa…
Solo tú puedes decir a qué huelen los libros.

 

 

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